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Un libro es un compañero, un antídoto contra el tedio y la soledad, una puerta abierta a nuevos universos, aventuras e historias de todo tipo. Este es un club para los que amamos leer, en él podremos recomendar lecturas y tambien criticarlas.

Si eres escritor ¿qué mejor sitio que un club lleno de ávidos lectores para presentar tus libros? Si estás escribiendo y tienes dudas, nosotros podemos darte nuestra opinión. Sobre todo podemos pasar un buen rato charlando entre amigos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

I Concurso Microrrelatos 2013 (2)

"El niño perdido" de Unai Ramos
  —¿Tienen alguna noticia más sobre mi hijo? Desde hace varias semanas nadie ha llamado, y empiezo a pensar que están considerando este caso perdido. No es así, ¿verdad? 

El agente Toby Findsall se debatía entre contarle la verdad a aquella pobre madre desmoralizada, o seguir avivando un resquicio de esperanza con una mentira piadosa. Sabía perfectamente que la extraña desaparición de Richard era un caso complicado. Un niño pequeño, que está jugando en un parque público, a la vista de todo el mundo, y que misteriosamente se esfuma para no ser visto más. 

Difícil seguir con las escasísimas pistas con las que habían trabajado hasta ese momento: un coche sospechoso, de color gris (un color muy inusual, pensaba él, irónicamente); un hombre de mediana edad que merodeaba solo por el parque, minutos antes del suceso; y pocos testigos fiables, que a veces sólo habían aportado conjeturas. 
Difícil.


"Tristeza" de María Eugenia Santana Hidalgo
"A veces nos consume una pena tan grande que es desproporcionada a la causa que nos la origina, pero aún así no puedes dejar de sentirte desdichado. El estado de ánimo es tan impredecible que aunque te prepares para los peor, no cuenta al fin y al cabo cuando llega la noticia.

Y eso me pasó a mí cuando supe lo de Natalia. Tendría que haber estado más alerta, darme cuenta de lo que pasaba, ser consciente; pero no ocurrió, yo no lo sentí. 

El se salió con la suya y yo he hecho lo que tenía que hacer. Ahora ustedes hagan conmigo lo que quieran. Pero Natalia ya está vengada, y yo muerto en vida.

Continúen con los trámites, estoy dispuesto a contarlo todo, no he pedido ni abogado. Soy consciente de mis actos y en el fondo estoy tranquilo, no la volveremos a ver; pero a él tampoco".


"Vi la luna llorar" de José Granhispano
El negro de la noche me embriagaba. Solo yo y mi alma, o eso creía, hasta ver su lágrima de plata fina.
— Buenas noches espíritu de media noche.
— No puede ser, es posible que esté oyendo tu voz.
— ¿De qué te extrañas?
— La verdad que cualquier cosa podía ser posible ya, ¿estás llorando luna mía?— Le pregunté— ¿Quizás de pena?
— Así es, mi corazón siente pena.
— ¿Pena por un amor no correspondido?—pregunté.
— No es por mí por quien llora mi corazón.
— ¿Y quién merecen lágrima tuya? —pregunté intrigado.
— Por tu corazón que está malherido, quizás un amor en el tiempo, o un capricho del destino.
— ¿y cómo es posible que lo vea dama mía?
— No hace falta verlo para escuchar cada noche, tu corazón llorar de pena, pena de amor— me dijo.
Desde esa noche, por el resto de mis días, su compañía a mi roto corazón se abrazaba.


"La enfermera de guardia" de María Inmaculada Azurza
Ian tuvo que hacer esfuerzos para no gritar, mientras las diestras manos reparaban el daño infligido a sus castigadas carnes. Era una suerte que hubiera sido enfermera voluntaria de joven, cuando la Segunda Guerra Mundial aún estaba reciente. Sus conocimientos sobre curas y antisépticos le habían venido muy bien más de una vez, y de hecho colaboraba en la enfermería de la fábrica.

Para él, que había tenido la suerte de no haber sufrido jamás un accidente en aquel grasiento taller, estar ahora a merced de esa hermosa mujer que olía a lavanda y a jabón de Marsella era como si le hubieran permitido pasar unas horas en el Edén. De vez en cuando sentía algún mechón de sus cabellos cobrizos acariciar levemente su piel y se estremecía de placer ante tan sedoso tacto. El dolor de la aguja le mortificaba, pero el notar tan cerca su presencia, le redimía.


"El mendigo" de Jesús Vera
Lo encontré camino de la estación. Era un hombre vestido con pulcritud con viejos ropajes, su cabello canoso cortado al estilo militar y unos lentes cuyos cristales estaban arañados.

Tenía una mirada dulce, aquellos ojos enmarcados por las marcas de la sabiduría que confiere el tiempo hablaban de una vida llena de experiencias, una sonrisa se dibujaba en su rostro mientras mostraba un cartel que decía “UNA LIMOSNA PARA UN VETERANO MUTILADO DE GUERRA”.

Es curioso, tan ensimismado estaba con la dulce expresión de aquel veterano que no me había fijado en que le faltaba la pierna derecha.

Sonreí, y dejando un par de billetes en su vacía limosnera le susurre – El día de mañana quiero tener esa expresión de plenitud en el rostro. Si, deseo vivir la vida con la misma intensidad con que viviste la tuya… 

Seguí mi camino, ya anochecía en el frío corazón de la ciudad…


"Silencio" de Hanas Borreguero
Ella era feliz, era lo que siempre había estado soñando.
Él, era el amor de su vida y estaría toda su vida junto a él.
Nunca sospechó lo que el destino le tenía preparado…

Recordaba el primer momento que le vió.
Cómo su corazón se aceleraba. Ese calor interno.
Era él.
Ese primer beso, cálido y húmedo a la vez.
Los ojos cerrados, disfrutando el momento.

En la iglesia, vestida de blanco, apretando fuerte sus manos.
Miradas cómplices.
Con un no rotundo destrozó ese momento, sus sueños y todo lo que anhelaba durante tanto tiempo.

Ahora, en lo alto de ese precipicio, todo fluye rápido por su cabeza, sus recuerdos, sus imágenes…
Los pies desnudos notando en frío.
El velo de un inmaculado traje acariciando su cara,
el viento secando sus lágrimas.
Se fue.
Sin despedirse de nadie, como sus sueños y el amor de su vida.

Silencio.


"Prólogo" de Isabel María Andrade
No sabía qué le pasaba, pero algo en ella estaba cambiando; a ratos andaba en la vida real, a ratos en una vida imaginaria...

No sabía qué le pasaba, pero nuevas emociones llenaban su vida, amaba a su gente, pero compartía ese amor con sus otros...

No sabía qué le pasaba, pero era incapaz de concentrarse, perdía el hilo de conversaciones, no seguía el argumento de una película, simplemente no le interesaba....

No sabía qué le pasaba, pero le gustaba soñar despierta, hacer castillos en el aire, descubrir todo lo nuevo que la vida le podía dar y todo lo que ella podía dar a la vida, cualquier momento era adecuado para un cambio, para un comienzo, ¿qué cambio? ¿qué comienzo? Para muchos era una ilusa soñadora, para otros sencillamente era ella...

No sabía qué le pasaba, pero sin saberlo, había empezado a escribir en su cabeza su primera novela...




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