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Un libro es un compañero, un antídoto contra el tedio y la soledad, una puerta abierta a nuevos universos, aventuras e historias de todo tipo. Este es un club para los que amamos leer, en él podremos recomendar lecturas y tambien criticarlas.

Si eres escritor ¿qué mejor sitio que un club lleno de ávidos lectores para presentar tus libros? Si estás escribiendo y tienes dudas, nosotros podemos darte nuestra opinión. Sobre todo podemos pasar un buen rato charlando entre amigos.

sábado, 15 de noviembre de 2014

II Concurso Microrrelatos 2014 (3)

"Piruletas" de Isabel María Andrades Pelayo

Era miércoles, y como casi todos los miércoles la esperaba a las 18:00, puntual, en su estudio.

- ¡Quedará un trabajo estupendo! - le decía a su madre, que con un beso se despedía de su niña diciéndole “en una hora estoy aquí tesoro”

A las 19:00, el fotógrafo discutía con su madre los bocetos y la niña, quitándole el papel a una piruleta, se preguntaba por qué nunca le enseñaba aquéllas otras fotografías, aquéllas en las que le decía que de mayor sería una reina porque ya era una princesa... Daba igual, ella estaba contenta mordiendo su piruleta, una piruleta que quizás le recordaba lo que no se podía contar.



“Nostalgia” de Meell Catalá

No veía nada, tan sólo la inmensidad de tu mirada, tan sólo el brillo de tus ojos al observarme detenidamente, a escasos centímetros de mi rostro sonrojado.

No sentía nada, nada más que tus manos sobre mi pecho, acariciándolo lentamente; nada más que el calor de tu piel derritiendo la mía.

No olía nada, tan sólo el perfume de tu cabello que se desparramaba despeinado sobre la almohada, llenando de color aquella cama blanca.

No escuchaba nada, nada más que el sonido de tu corazón latiendo a la par del mío; nada más que a tus labios susurrándome “Te quiero” al oído.

Nada más hermoso que tu sonrisa deslumbrante… Nada más pleno que tú…

Nada más grande que mi amor por ti.

Pero nada fue más triste que despertar de aquel místico sueño… Y recordar que yo sigo aquí y tú en el cielo.

  
“Nací al atardecer” de Juan Antonio Marín

Estaban predestinados. Era cuestión de tiempo que se encontrasen. Y así sucedió; en un bar de carretera, al atardecer. Ella: fina y estilizada, elegante; él: majestuoso y señorial, con ese aire intelectual.

A partir de ahí le siguieron otros encuentros. De esa unión, años después, nací yo.

Ahora ellos, viejos, reposan en un privilegiado cajón del escritorio.

Mi padre, aquel cuaderno de tapas duras donde mi madre, la pluma, garabateó las primeras pinceladas de una historia; la mía que, con el paso del tiempo, resultó ser un verdadero amor. Más que eso, llegó a ser toda una vida.

Debo marchar, me están esperando. Soy el ganador del premio Planeta del 2014.

Estoy emocionado. Se lo dedico a ellos, y sobre todo a aquel atardecer donde empezó mi existencia.

Por cierto, no me he presentado, me llamo Le Troupe.


“La ventana” de Julia Diaz Calvarro

La ventana, ese pequeño hueco en el muro, es mi única conexión con el exterior. A través de ella veo un pedacito de realidad y pienso en todo lo que he sido y ya no soy: esposa de un hombre que no me quería o que amaba más lo que representaba; madre de unos hijos que no conozco; amante hija que nunca estuvo a la altura de sus progenitores. Hoy soy una mujer sin amigos leales que me defiendan pero con poderosos enemigos que se regocijan con mis desgracias…solo tengo esa ventana, que reduce mi universo a un marco limitado, a un paisaje de rio y campo, a mí, que lo tuve entero. Piensan que no estoy bien, que casi no existo, cuchichean de mis desmanes, de mis comportamientos, me llaman perturbada… Pero todos mienten, soy Juana, reina de Castilla y no estoy loca.


“El hospicio de relatos” de Manuel García Blanco

Yo, humilde escritor, me dedico a adoptar relatos huérfanos...

Los acojo bebés, ahítos de dedicación y cariño.

Me esfuerzo en alimentar sus cuerpecillos y su espíritu... Alguno da un repentino estirón, se le queda pequeño el papel, y hay que añadirle hojas para cobijar nuevas letras.

Recibo escasa ayuda pero, con cariño y amor, procuro inculcarles respeto al lector.

Ya mayores, cuando no puedo hacer más por ellos, les engalano con sus mejores vestimentas y acuden al puerto dispuestos a partir en barquitos de papel.

Les doy un último consejo y recoloco bien sus ropas para que vayan impecables.

Desde el muelle, en una mezcla de orgullo y tristeza; sabiendo que los perderé para siempre; les despido agitando mi blanco pañuelo mientras navegan a su destino, los más la papelera, los afortunados una estantería...

¿Quién sabe si acaso alguno llegue al Parnaso...?

- Adiós pequeños, siempre tendréis aquí vuestra casa...


“Amor imposible” de Luis Ernesto Romera 

Oliver, cansado pero con ilusión, llega al lugar indicado. Diligentemente se encamina a la tercera calle, presentándose donde, tras años de penosa búsqueda, encontrará a la persona anhelada. Mientras su mirada queda clavada en el nombre escrito allí, le llueven nostalgias del pasado, añoranzas perdidas, amores secretos. Saca entonces de su bolsillo un documento, que lee:

 Alicia, hace quince nos separaron, el mundo entero se opuso a nuestro amor, acusándome de ser joven y a ti de perversión. Nadie entendió lo nuestro, no pensaron en mi sufrimiento, ni en tu sentir. ¡Es un amor imposible! –me dijeron– mas para nosotros, verdadero amor. Ahora ya tengo los treinta, como ves, te he alcanzado. Solo esta lápida nos separa, la que te guarda desde que desapareciste, ahogada por la presión. Prometimos esperarnos, tú lo has hecho, y a mí, aquí me tienes, antes fui tu alumno, ahora para siempre, seré tu amor._


“La decisión” de Inmaculada Nogueras Montiel 

Marcos se balanceaba en el pretil del puente. Bajo él las aguas turbulentas que había precipitado la riada del día anterior, ofrecían a la vista un color grisáceo con tintes terroríficos.

“Si me lanzo descansaré en la nada”. –dijo para sí–.

Su pensamiento, confuso, encontró dulce la perspectiva.

“La he fastidiado”. “Callar mi vida anterior tenía que perjudicarme” “debí ser sincero, una hija no se puede ocultar”, “tarde o temprano tenía que enterarse”… 

Dejó de ver los remolinos que saltaban bajo el puente, casi alcanzando sus propios pies; en su lugar surgió el rostro de María. La mirada helada, los labios prietos, el gesto congestionado de desprecio.

De pronto se armó de valor y tomó la decisión más importante de su vida:

No se rendiría. Pediría perdón setenta veces siete, hasta que ella lo escuchase y comprendiese que solo el miedo a perderla había evitado su confesión.


2 comentarios:

  1. Gracias a todos por participar, me gustan todos!!! que difícil decisión para el jurado...

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  2. La verdad que fue difícil la decisión. Cada uno de los participantes podría haber sido el ganador del certamen. Todos tenían algo particular y difícil la decisión de apostar por unos o por otros. Cada uno de ellos se merece mi mas sinceras felicitaciones y les animo a seguir escribiendo sin perder su esencia. Y del mismo modo felicitar a los organizadores de este certamen que ya va por su tercer año, una forma preciosa de fomentar la escritura. Mar Lamas.

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